Bodywork significa literalmente «trabajo corporal». Es un término amplio: abarca muchos métodos que trabajan con el cuerpo a través del tacto, el movimiento, la respiración y la percepción corporal. No es una disciplina única ni tiene una definición universal.
En mis sesiones combino el tacto, el movimiento, la respiración, sonido y vibración con el objetivo de soltar tensiones profundas y recuperar la movilidad, la elasticidad y la sensibilidad que el cuerpo fue perdiendo.
Te recuestas con ropa cómoda y trabajo con el tacto, el movimiento, la respiración, el sonido y la vibración. Recorro el cuerpo buscando las zonas que dejaron de moverse o que quedaron desconectadas del resto. Ahí abro un diálogo: invito a esa parte a moverse, presiono, acompaño y, cuando hace falta, provoco un movimiento que la articulación ya no se atrevía a hacer.
Hay momentos intensos y momentos de mucha calma. Muchas personas entran en un estado profundo, entre el sueño y la vigilia; siguen conscientes y pueden pedir que pare en cualquier momento.
Al terminar, muchos describen la sensación de volver de un viaje. Algunos notan la diferencia al levantarse, otros en los días siguientes.
Las primeras sesiones las guío yo. Con el tiempo te invito a participar de forma activa, para que lo aprendido quede contigo.
Una sesión dura en general entre 60 y 90 minutos.
Lo ideal es traer un pantalón lo más holgado y cómodo posible y, arriba, una camiseta muy cómoda, entera y no tan pegada al cuerpo.
Dentro de lo posible, mientras menos accesorios (collares, pulseras, piercings, etc.), mejor.
No. No hace falta tener un objetivo claro ni poder explicar exactamente qué te pasa. Alcanza con tener curiosidad por probar algo distinto y estar abierto a lo que pueda pasar.
No necesariamente. No es una terapia hablada, es bodywork: hablar no está descartado, pero no es el punto central.
Sí, puede pasar. El cuerpo y las emociones están muy conectados: cuando algo se suelta, a veces aparece una emoción o vuelve una sensación olvidada. Es parte del proceso, y hay espacio para lo que surja.
Mi forma de trabajar se fue formando a partir de distintas disciplinas somáticas: el Método Ilan Lev, Myofascial Release, la terapia de puntos gatillo y el breathwork, entre otras. No aplico una técnica tras otra: lo importante no es la técnica en sí, sino las posibilidades que abre en tu cuerpo. Puedes leer más en el método.
Es un método de trabajo corporal creado por Ilan Lev, que se inspiró, entre otras cosas, en el Método Feldenkrais. Mientras estás acostado en la camilla, muevo tu cuerpo de forma pasiva, con movimientos rítmicos y fluidos. Esos movimientos invitan a soltar patrones de tensión muscular y a recuperar la comunicación entre partes del cuerpo que se fue perdiendo por lesiones, hábitos o cargas emocionales.
La fascia es el tejido que envuelve y conecta músculos y órganos. Myofascial Release (liberación miofascial) trabaja con presión y estiramiento lentos y sostenidos sobre la fascia, para soltar zonas rígidas o adheridas y recuperar movimiento.
Los puntos gatillo (trigger points) son nudos de tensión en el músculo que pueden doler en el lugar o en otra parte del cuerpo. Con presión manual precisa, el músculo puede soltarlos y relajarse por completo.
Breathwork es trabajo con la respiración consciente. La respiración influye directamente en el sistema nervioso: cambiar la forma de respirar puede calmar, soltar tensión y abrir zonas del cuerpo que casi no sentimos.
Mucha gente viene con tensión en la espalda o el cuello que siempre vuelve, rigidez o una tensión constante que no la deja descansar. Muchas personas cuentan que después sienten el cuerpo más suelto, respiran más tranquilas o duermen mejor. Y a veces aparece algo más: una nueva conexión con el propio cuerpo.
No. El bodywork no es un tratamiento médico ni reemplaza el diagnóstico o la terapia de un médico. Si tienes una lesión, una enfermedad o estás embarazada, cuéntamelo antes de la sesión y, si hace falta, consulta primero con tu médico.
Depende de cada persona. En principio recomiendo trabajar en bloques de seis sesiones. La mayor movilidad ya se nota al levantarte de la camilla, y otros cambios aparecen en las cuatro a ocho semanas siguientes, mientras el cuerpo se reorganiza. Después de la primera sesión vemos juntos si tiene sentido seguir y con qué frecuencia.
Normalmente no, pero si es necesario puedo hacer una excepción e ir a tu casa. Escríbeme y lo hablamos.
En español, inglés y alemán.
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